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jueves, 25 de marzo de 2010

A veces te veo en sueños

3.
Camibaba por el pasillo del centro comercial mirando hacia la baranda, cuando me encontré contigo de frente. Tú caminabas en sentido opuesto con un grupo de amigos, entre ellos Antonio y una chica que no logré reconocer. Te veías tan nítido, que me quedé estática de la impresión, hasta que dijiste: -Hola tú-. Te observé con detenimiento; tu cabello estaba más largo de lo acostumbrado y traías puesta una inusual franela verde limón. Entonces me acerqué y sostuve tu rostro entre mis manos para comprobar que eras real. -¿No estabas muerto?- dije. -Todo fue una farsa- contestaste. -Pero yo vi tu ataúd y me asomé a través del cristal para comprobar que tenías la cicatriz de la frente-. Comencé a llorar con desespero y te acercaste a mi para darme un abrazo. Tus brazos también eran reales. Entonces te reclamé todo el tiempo oculto, el insominio de todos y el psiquiatra de tu madre. Tu cicatriz se hizo más profunda y reíste. -¡No puede ser que se hayan puesto así por eso!. -¿Alguien lo sabe?-, pregunté. -No, sólo tú-. Entonces tomé el teléfono para descubrirte y desperté de golpe. Ahora lo sé, con esto querías decirme que no me olvide de ti.

lunes, 29 de junio de 2009

A veces te veo en sueños

2.
No recuerdo cómo llegaste hasta aquí, sólo sé que de algún modo estamos frente a frente. Traes puesta una franela de mangas largas con una chemise encima y una gorra, todo de color negro a excepción de los bluejeanes.
Dicutimos sobre cómo el nombre influye por completo sobre las cosas y la palabra novios, por ejemplo, puede cambiar el significado de una relación. Al cabo del tiempo no sé que decir, tengo una pregunta en la comisura de la boca, pero las palabras no me salen. Ves la expresión de mi rostro y me dices: Te preguntas qué se siente, ¿verdad?. Yo me limito a mover la cabeza de arriba a abajo, sutilmente. Tu cara refleja resignación y, sin ninguna maldad, me explicas: al contrario de lo que puedes imaginar, no estoy solo.

martes, 12 de mayo de 2009

A veces te veo en sueños

A veces te veo en sueños. Te asomas hacia adentro de mi ventana y me miras sin expresión. "Dijiste que tenías algo importante que decirme", comentas. No se me hace extraño, siempre contestabas a mis llamados cuando utilizaba esa palabra: importante. Tus ojos brillan más que nunca y no has terminado de entrar a la casa cuando yo ya te estoy abrazando, permaneces impávido y sin decir palabra. Tu contextura es la misma, tu altura tampoco ha cambiado. Pienso en tus piernas, pero no digo nada, te siento muy real y es lo que importa.
Terminas de entrar a mi cuarto. Instintivamente, veo un calendario: hoy es 23 de enero. Me alerto, pero intento disimularlo. Trato de distraerte para que pases el tiempo conmigo y no hagas algo de lo que podrías arrepentirte después. Te hablo, te retengo, pero sutilmente cambias el tema de conversación. Te advierto que he visto el futuro y sé lo que puede sucederte, pero no respondes. Te hablo de consecuencias y tú sólo me sonries, como si quisieras hacerme caso, pero estuvieras al tanto de que ya no está en tus manos. Yo estoy contenta de verte y no quiero que te vayas, aún cuando parece inevitable. Desapareces.
Mi vista deja de ser borrosa y tardo unos minutos en entender que se trataba de otro sueño. Todo lo que daría por verte sólo una vez más.