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miércoles, 26 de marzo de 2014

Todavía estoy aquí

No tengo rumbo, estoy ansiosa.
Aprisionada y con ganas de inexistir.
Más un sentir, que un pensar,
que hace del cuerpo pequeño
para retenerme.

Hay una razón, siempre la hay.
Pero ya sabes como soy,
la oculto, me oculto,
incluso cuando llegan días como hoy,
que me desmorono.

Y esa es la razón.
Yo, y mis miedos de mi.

Me detengo un momento para calmar la respiración.
Veo las hojas amarillas caídas sobre el suelo.
Mis ojos corridos en el reflejo del vidrio.
Soy un desastre compactado.

Hasta que el aire comienza a llenarme
poco a poco los pulmones.
Vuelo
y empiezo a desvanecerme.

Alienándome, como si esto nunca hubiese sucedido.
Menos el sentir que se aplana.
Y lo etéreo que es todo:
Los árboles, las hojas, el pavimento,
mis brazos cruzados apoyando mi cabeza, el aire
y tú.

No me sueltes.
Por favor, no me sueltes.
Todavía estoy aquí...
tratando de mantenerme despierta.

Lo que está mal conmigo es bueno, para lo que está mal contigo. Quizás debiéramos permanecer juntos. 

sábado, 23 de noviembre de 2013

Es bella la tristeza

"If i could start again a million miles away, i would keep my soul i would find the way"

Me conmueven los días como hoy
en que siento, por un breve instante,
puedo atravezar el alma del mundo
con el abrir de los párpados.

Apreciar la emoción más pura.
Que me va llenando los pulmones
con un resoplido violento,
que me mantiene en trance,
me posee e hipnotiza.

Encontrar esa belleza en lo triste.
Como una canción hermosa
o el breve toque de la mano de mi madre
sobre mi hombro,
que me hace llorar.

Recuperar la esperanza
cuando veo una mano ayudando a otra,
aunque se sepan desconocidas. 

Y tengo miedo.
No sé por qué razón. Pero tengo miedo.

Y entonces me siento agradecida por haber vivido.
Porque puedo recuperar toda una historia en una hora.
Perdonar, aunque no pueda decirlo,
más que enviándole mensajes de amor al aire.

Dejar todo mi ser sobre la tierra seca.
Sentirme humilde.
Y romper el aire que se excede
en mis pulmones.

Y podría hacer tantas cosas...
Como pedir disculpas por siempre llorar a solas.

A veces sólo siento que tengo un alma vieja.

lunes, 29 de julio de 2013

Esta noche

Esta noche,
hace frío.
Llueve suave.

¿Recuerdas cuando me preguntabas sobre el clima?.
Me parecía tan bonito dentro de su propia simpleza.
Detener el tiempo para mirar hacia la ventana,
y buscar respuestas sobre la falta de calor
en este lado del mundo.

Tu solución ante un silencio incómodo:
evadir, hablando del cielo.
Y yo me detenía para satisfacer tu interminable curiosidad,
aunque tuviera ganas de conversar sobre otros temas
-que ahora no tendrían sentido.

Esta noche,
las gotas tocan el techo
haciendo suaves ritmos de campana
sobre las tejas.
Yo miro la ventana oscura,
y me arropo lluviosa, pensando,
si aún son tan distintas nuestras estrellas.

Ya nadie me pregunta por el estado del tiempo.

domingo, 21 de abril de 2013

Sobre nada

La sensación de hastío
se adueña de mi cuerpo.

Hace un calor espantoso.
Desperté de la siesta
por las moscas que trinchaban mis brazos,
y la ropa que se adhiere
sin formar parte de mi.

Debería leer algo de Wilde, como sugeriste,
pero las letras me arden en los ojos.
Mi mente está entumecida.
Nada entra, nada se absorbe.
Ni siquiera el agua en mi garganta seca.

Pienso en nuestra conversación sobre la crisis de los treinta.
En los filtros que he perdido al hablar.
El por qué de las cosas.
La pregunta: para qué estamos aquí
y la persistencia de la memoria.

No tengo ganas de limpiar el polvo,
de recoger el caos
ni de recogerme de él.

No estoy segura de mis prosas.

Hoy escribo sobre nada.
Mañana habré de despertar.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Percepción

Si pudiera desprenderme de la cobardía
¿qué sería del día sin la sombra?
Si confiara en la percepción
de mis propios ojos
¿Podría recuperar la fe?
De que este pensamiento
monotemático,
pase a ser un hecho consumado
y no la autoflagelación,
por lo que no hice,
ni por lo que estropeé.
(Cruzando las luces que me dicen,
que tú lo sientes también).



sábado, 6 de octubre de 2012

Pequeñas confesiones


I
No existe lógica en el amor ni en el destino.
No hay cabida para la desesperación en estas cosas.
Uno sabe qué quiere el otro cuando lo mira.
Y siente esa complicidad
que alinea todo para que se consuma.

A pesar de las encrucijadas
que nos obligan a tomar decisiones.

Esa sonrisa detrás de la barra,
esa mira cálida
que se dirige a ti, entre todo el resto.
Que te hace saber que bailan solos
aunque estén en un salón lleno.
Para entender que, entre dos,
aunque cada quién siga su camino,
a veces hace falta irse para tener
 la certeza de volver.

Pequeñas cofesiones


II
Una vez me enamoré de una sonrisa
que vi pasar mientras caminaba.
Mojé mis botas,
alumbrada, por un hombre
que me entregaba su paraguas.
Tomé tu mano a escondidas,
por debajo de la mesa,
sólo porque tú me la dabas.
Y fui feliz,
tan solo bebiendo una taza de café,
luego de que me preguntaras
cómo me llamaba.

(Confieso que me enamoro de los amores inconclusos
por sus pequeñas cosas.
Y que si, me gusta la novela).