martes, 28 de agosto de 2018

No lo digo, nunca lo digo

A veces quisiera reconstruir nuestra historia, pero temo que nunca lograré capturar nuestra esencia ni toda su complejidad, más allá de un burdo intento por representar lo que fue o lo que jamás existió. 
Ya nada significa nada y duermo para no morir. 
No sé que hacer con este peso que carga mi pecho.

No me gusta quien soy sin ti.
Suponer es la única forma de llenar los vacíos. 
No habito tu mente ni tu corazón.
Cuando cae el sol te siento. Tu energía, que me drena. 
Aún lo siento. El amor que presiona mi pecho. Brota mis ojos y vuela hacia el norte a través de la luz. No lo digo, nunca lo digo.
Para mi, tú si fuiste especial. 

My Heart Aches

Ha pasado un año desde el peor día de mi vida. Algún día contaré esa historia. Hoy siento el dolor en el pecho, como si hubiese sido ayer. 

Te amé con todo. 

sábado, 23 de diciembre de 2017

lunes, 18 de diciembre de 2017

Yo si lidie con tus insomnios, ahora tengo que lidiar sola con los míos... 

  

viernes, 1 de septiembre de 2017

Posguerra

Algo se quebró en mi.

Ya no puedo echarle la culpa a Caracas o a la situación del país, porque después de todo lo que vivimos, volver a la "normalidad" al menos representa cierto estado de calma. Pero me siento como esos soldados de Vietnam, que después de vivir tantas barbaridades, volvieron a casa y ya no se sentían como si mismos. No sabían que hacer. No dormían por la noches, aun cuando todo estaba "bien", llevaban encima el fantasma del trauma.

La milla extra siempre es la mas difícil. El ultimo año de mi vida no fue para nada fácil. Y me esmere en aprender de mis errores, crecer como persona, y sembrar semillas de cambio para sobreponerme. Y ahora, que esas semillas están empezando a germinar, el trauma de Vietnam, los nervios, la angustia y el insomnio y la falta de confianza en mi misma me autosabotean.

Tengo que levantarme. No se como pegar las piezas que se rompieron ahora que estamos en posguerra.

miércoles, 5 de julio de 2017

lunes, 12 de diciembre de 2016

Fe

Cuando pienso en ti y entra una brisa por la ventana, siento que Dios escucha mis plegarias, que siente la melancolía de mi pecho y me acaricia sutilmente el rostro para darme fe.

Te extraño... no el pasado de quienes fuimos juntos y lo que construimos. Extraño tu presente, tu esencia y tu energía, la magia que creamos juntos, el futuro que podemos conquistar, si una sola razón es suficiente para quedarte.

Y esta agonía de no saber qué sucederá con nosotros...

No quiero sentir la angustia... quiero tener fe.

Joe Purdy - Miss me

lunes, 1 de agosto de 2016

“To look life in the face, always, to look life in the face, and to know it for what it is...at last, to love it for what it is, and then, to put it away...”


Virginia Woolf

jueves, 11 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

Hay que cerrar los oídos

A veces es difícil vivir, y con vivir me refiero a manejarse. Adueñarse del cuerpo y del alma de uno.

Créeme, que si algo he aprendido contigo es que hay que cerrar los oídos. Pero es difícil mantenerse en la burbuja de titanio que tanto empeño hemos puesto en construir. Cuesta recordarse todo el tiempo de quién es uno, y cuales son las verdaderas respuestas sin contaminarse del aire que nos rodea, sin dudar en ocasiones de uno mismo, o saber reconocer esa pequeña línea entre aceptar los errores y defenderse.

A eso me refiero con que es difícil. Es difícil percibir con claridad y en ocasiones no traicionarse -minúscula o gravemente- en lo que parecen actos de humildad y reconocimiento. Porque al fin y al cabo ¿quién tiene la verdad? y ¿quién sabe las respuestas?

Yo no las tengo... 

No basta con cerrar los oídos, también hay que elegir cerrar los labios, trancar las puertas y abrir la mente. Tomar un cuaderno y un lápiz para drenarlo todo. A final de cuentas, para contar nuestras historias, no hay mejor lector y crítico de su propia vida que uno mismo.

Debe ser la única forma de pasar desapercibidos en este mundo donde la envidia se despierta cuando hay ojos bonitos viéndose cerca...

Y si no nos saboteamos nosotros mismos antes de que los demás nos incendien. 

No me gustan las tardes

No me gustan las tardes...

No sé por qué empiezo por allí después de tanto tiempo sin tomar una pluma para escribir algo... pero últimamente siento ansiedad en esas horas del día. Siento el encierro, el calor, la indecisión de no saber qué hacer. Las tardes me dan la sensación de estar esperando que algo llegue.

Quiero cerrar los ojos para que repentinamente sea de noche. Pero tratar de hacerlo no es más que una siesta temblorosa y un despertar desorientado. No hay atajos por las tardes. Hay que lidiar con ellas.

La noche en cambio, sí me gusta. La oscuridad y el aire frío. Salir a mi lugar secreto y mirar las estrellas por un rato. Saber que está terminando el día, mientras baja un poco la angustia y la ansiedad se desvanece con el sueño.

Quizás sea una negación el sueño. Y quizás no son las tardes en sí las que no me gustan.


lunes, 31 de marzo de 2014

miércoles, 26 de marzo de 2014

Todavía estoy aquí

No tengo rumbo, estoy ansiosa.
Aprisionada y con ganas de inexistir.
Más un sentir, que un pensar,
que hace del cuerpo pequeño
para retenerme.

Hay una razón, siempre la hay.
Pero ya sabes como soy,
la oculto, me oculto,
incluso cuando llegan días como hoy,
que me desmorono.

Y esa es la razón.
Yo, y mis miedos de mi.

Me detengo un momento para calmar la respiración.
Veo las hojas amarillas caídas sobre el suelo.
Mis ojos corridos en el reflejo del vidrio.
Soy un desastre compactado.

Hasta que el aire comienza a llenarme
poco a poco los pulmones.
Vuelo
y empiezo a desvanecerme.

Alienándome, como si esto nunca hubiese sucedido.
Menos el sentir que se aplana.
Y lo etéreo que es todo:
Los árboles, las hojas, el pavimento,
mis brazos cruzados apoyando mi cabeza, el aire
y tú.

No me sueltes.
Por favor, no me sueltes.
Todavía estoy aquí...
tratando de mantenerme despierta.

Lo que está mal conmigo es bueno, para lo que está mal contigo. Quizás debiéramos permanecer juntos.