viernes, 1 de septiembre de 2017

Posguerra

Algo se quebró en mi.

Ya no puedo echarle la culpa a Caracas o a la situación del país, porque después de todo lo que vivimos, volver a la "normalidad" al menos representa cierto estado de calma. Pero me siento como esos soldados de Vietnam, que después de vivir tantas barbaridades, volvieron a casa y ya no se sentían como si mismos. No sabían que hacer. No dormían por la noches, aun cuando todo estaba "bien", llevaban encima el fantasma del trauma.

La milla extra siempre es la mas difícil. El ultimo año de mi vida no fue para nada fácil. Y me esmere en aprender de mis errores, crecer como persona, y sembrar semillas de cambio para sobreponerme. Y ahora, que esas semillas están empezando a germinar, el trauma de Vietnam, los nervios, la angustia y el insomnio y la falta de confianza en mi misma me autosabotean.

Tengo que levantarme. No se como pegar las piezas que se rompieron ahora que estamos en posguerra.

miércoles, 5 de julio de 2017

lunes, 12 de diciembre de 2016

Fe

Cuando pienso en ti y entra una brisa por la ventana, siento que Dios escucha mis plegarias, que siente la melancolía de mi pecho y me acaricia sutilmente el rostro para darme fe.

Te extraño... no el pasado de quienes fuimos juntos y lo que construimos. Extraño tu presente, tu esencia y tu energía, la magia que creamos juntos, el futuro que podemos conquistar, si una sola razón es suficiente para quedarte.

Y esta agonía de no saber qué sucederá con nosotros...

No quiero sentir la angustia... quiero tener fe.

Joe Purdy - Miss me

lunes, 1 de agosto de 2016

“To look life in the face, always, to look life in the face, and to know it for what it is...at last, to love it for what it is, and then, to put it away...”


Virginia Woolf

jueves, 11 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

Hay que cerrar los oídos

A veces es difícil vivir, y con vivir me refiero a manejarse. Adueñarse del cuerpo y del alma de uno.

Créeme, que si algo he aprendido contigo es que hay que cerrar los oídos. Pero es difícil mantenerse en la burbuja de titanio que tanto empeño hemos puesto en construir. Cuesta recordarse todo el tiempo de quién es uno, y cuales son las verdaderas respuestas sin contaminarse del aire que nos rodea, sin dudar en ocasiones de uno mismo, o saber reconocer esa pequeña línea entre aceptar los errores y defenderse.

A eso me refiero con que es difícil. Es difícil percibir con claridad y en ocasiones no traicionarse -minúscula o gravemente- en lo que parecen actos de humildad y reconocimiento. Porque al fin y al cabo ¿quién tiene la verdad? y ¿quién sabe las respuestas?

Yo no las tengo... 

No basta con cerrar los oídos, también hay que elegir cerrar los labios, trancar las puertas y abrir la mente. Tomar un cuaderno y un lápiz para drenarlo todo. A final de cuentas, para contar nuestras historias, no hay mejor lector y crítico de su propia vida que uno mismo.

Debe ser la única forma de pasar desapercibidos en este mundo donde la envidia se despierta cuando hay ojos bonitos viéndose cerca...

Y si no nos saboteamos nosotros mismos antes de que los demás nos incendien. 

No me gustan las tardes

No me gustan las tardes...

No sé por qué empiezo por allí después de tanto tiempo sin tomar una pluma para escribir algo... pero últimamente siento ansiedad en esas horas del día. Siento el encierro, el calor, la indecisión de no saber qué hacer. Las tardes me dan la sensación de estar esperando que algo llegue.

Quiero cerrar los ojos para que repentinamente sea de noche. Pero tratar de hacerlo no es más que una siesta temblorosa y un despertar desorientado. No hay atajos por las tardes. Hay que lidiar con ellas.

La noche en cambio, sí me gusta. La oscuridad y el aire frío. Salir a mi lugar secreto y mirar las estrellas por un rato. Saber que está terminando el día, mientras baja un poco la angustia y la ansiedad se desvanece con el sueño.

Quizás sea una negación el sueño. Y quizás no son las tardes en sí las que no me gustan.


lunes, 31 de marzo de 2014

miércoles, 26 de marzo de 2014

Todavía estoy aquí

No tengo rumbo, estoy ansiosa.
Aprisionada y con ganas de inexistir.
Más un sentir, que un pensar,
que hace del cuerpo pequeño
para retenerme.

Hay una razón, siempre la hay.
Pero ya sabes como soy,
la oculto, me oculto,
incluso cuando llegan días como hoy,
que me desmorono.

Y esa es la razón.
Yo, y mis miedos de mi.

Me detengo un momento para calmar la respiración.
Veo las hojas amarillas caídas sobre el suelo.
Mis ojos corridos en el reflejo del vidrio.
Soy un desastre compactado.

Hasta que el aire comienza a llenarme
poco a poco los pulmones.
Vuelo
y empiezo a desvanecerme.

Alienándome, como si esto nunca hubiese sucedido.
Menos el sentir que se aplana.
Y lo etéreo que es todo:
Los árboles, las hojas, el pavimento,
mis brazos cruzados apoyando mi cabeza, el aire
y tú.

No me sueltes.
Por favor, no me sueltes.
Todavía estoy aquí...
tratando de mantenerme despierta.

Lo que está mal conmigo es bueno, para lo que está mal contigo. Quizás debiéramos permanecer juntos. 

Estás nervioso. Me besas apresurado, tomas mi mano y caminamos juntos, algo incómodos, hacia este paraíso neutral

lunes, 2 de diciembre de 2013

Este jardín


Hace Nada

"Hace nada el mundo blog, hervía. Y así como ahora casi todo el mundo está en Facebook o Twitter, hace nada a quienes nos gusta escribir o leer o lo que sea que tuviéramos interés en contar, administrar un blog nos parecía definitivo. Y uno cuidaba del blog como si fuera una planta, y visitaba los blogs amigos como en una especie de ritual indispensable, y si bien nadie pretendía cambiar el mundo de esta manera, sí se sentía parte de algo. Luego empezó el lento declive. Algunos se cansaron, otros emigraron; algunos seguimos resistiendo aunque quizás con menos ahínco. Gracias al blog conocí mucha gente valiosa que en mi barrio no había. He generado vínculos inimaginables para mí antes de marzo de 2.008. He descubierto autores y amores; he leído poesía. Hice amigos, a algunos los he visto y a otros no. A algunos estoy seguro de que finalmente los conoceré y a otros,  probablemente jamás. Nos hemos divertido en grande, y hasta he lamentado la partida de una querida amiga, como en la vida misma. Si cayó el imperio romano, seguramente caerá el mundo blog. Pero mil cosas de los romanos siguen vigentes en estos tiempos. Quizás ciertas cositas de la estética blog, perduren en nosotros.

Hoy tenía ganas de jugar a que esos tiempos de oro del mundo blog volvían, al menos por un día. Ojalá que haya amigos con quien jugar."

De Marcelo, un amigo de Argentina, con quien comparto esta idea, y a quien conocí por sus letras a través de este hermoso medio.

domingo, 1 de diciembre de 2013